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Trotamundos vs Cocodrilos: Un pequeño tropiezo

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La copa era joven, muy joven de hecho, las expectativas eran altas aunque también existía cierta incertidumbre. El expreso azul había conseguido dar el primer paso de manera exitosa en el tabloncillo del Forum un día antes, las víctimas habían sido sus rivales por antonomasia: Cocodrilos de Caracas. El equipo contaba con viejos conocidos: Anthony Pérez, Miguel Ruiz, Alex Morillo, entre otros. A pesar de que aquel partido no había sido particularmente vistoso los sueños eran incontrolables y la tan ansiada gloria parecía poder llegar este año.

Poco a poco el templo del baloncesto valenciano recibía a los espectadores, la situación de Venezuela condicionaba mucho la asistencia junto con el momento de la temporada, pero aun así una cantidad considerable de personas se hicieron presentes en el lugar. Todos entraban y ocupaban sus asientos, algunos no conocían muy bien a los muchachos que vestían el uniforme azul, mientras que otros pudieran recitar la plantilla completa al derecho y al revés. 

Los jugadores entraban a la cancha para hacer el calentamiento; lanzamientos, estiramientos y pequeños ejercicios eran descritos sobre la cancha. No iba a ser un juego fácil, quizás no tanto por la calidad del rival que tenían al frente (Cocodrilos no atraviesa un buen momento en lo deportivo) sino porque en el fondo jugaban contra sí mismos, contra la falta de preparación debido a la pretemporada tan corta, contra un formato que no daba margen de error. 

Era momento de dar inicio al show, el encargado de impartir justicia en el juego recibió la orden, se dirigió al medio de la cancha con el balón en sus manos y lo lanzó al aire. La primera posesión fue de los saurios, que poco después intentaron el primer tiro del partido y lo fallaron. El esférico quedó en manos del expreso, pasó de un jugador a otro y llegó a manos de Kwame Alexander, que castigó a sus rivales desde la línea de tres y abrió el marcador.

Mal momento

Los siguientes dos minutos y medio fueron un recital de intentos fallidos de lado y lado, ya se podía intuir que el partido no contaría con muchos puntos en el score final. Criswell metía de nuevo a los capitalinos en el encuentro con una canasta de dos puntos, pero Anthony Pérez no perdió el tiempo y prácticamente de inmediato anotaba un triple que despegaba a los locales; sin embargo era una ventaja engañosa, pues los acontecimientos tomarían otro rumbo luego. Al finalizar, el expreso había dejado escapar una diferencia de hasta siete puntos pero aún se mantenía arriba 19 -17.

El segundo cuarto comenzó bien para los locales, en pocos segundos ya habían recuperado algo de ventaja, pero los caraqueños no bajaron los brazos y no permitieron que los azules se fueran arriba. Sumado a esto comenzó una serie de imprecisiones que por suerte vino acompañada de muchos rebotes ofensivos. Conforme los minutos transcurrían la historia de irse arriba y empatar se repetía, hasta que Kevin Johnson Jr. le dio la ventaja a los visitantes con un triple. Los valencianos pudieron empatar pero las sensaciones no eran las mejores y al final de la primera mitad las pantallas señalaban que los rojos ganaban 35 – 30.

Era un encuentro considerablemente aburrido para muchos de los presentes, pero lo compensaban con la celebración y la alegría que caracteriza a las instalaciones valencianas, las barras gritaban y las personas disfrutaban todo, incluyendo el show del medio tiempo. Quizás existía la sensación de falta de actitud, pero como ya se mencionó antes; los jugadores no tuvieron la mejor preparación posible.

Esfuerzo extranjero

En el tercer periodo Famous y Campbell se echaron el equipo a los hombros y prácticamente durante los primeros minutos fueron los únicos que anotaron. A ellos se les sumó Ronald Ramón poco después, lo que significó que los importados iban a intentarlo todo para levantar la casa, pero eso no fue suficiente; Cocodrilos sin tener un juego espectacular pudo capitalizar su ventaja, prácticamente en base a aprovechar el mal día que tenían algunos miembros del expreso. 

El último tiempo reglamentario tuvo inicio con los visitantes arriba por 5 puntos. La ventaja no era para nada grande, de hecho aún en este momento era un partido accesible, pero la falta de producción ofensiva denotaba que no era la mejor noche posible para quienes vestían de azul. Al igual que en el cuarto anterior, los foráneos intentaban sacar adelante la situación junto con Anthony Pérez, pero las imprecisiones y la falta de concentración hicieron estragos y lo que parecía una pequeña diferencia era un martirio para todos. Los fanáticos no lo creían, veían atónitos como su quinteto no podía hacer nada hasta que llegó el momento de culminar todo, el árbitro recibió el balón de nuevo en sus manos, faltaban pocos segundos para que el cronometro se detuviera pero ya era demasiado tarde y Cocodrilos había derrotado a Trotamundos 64 – 56, tenían entonces que volver los aficionados un poco cabizbajos pero en el fondo el sueño estaba más vivo que nunca.

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Las cojedeñas que vencieron el desinterés de la sociedad

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Una mezcla indiscutiblemente jovial de risas y balones rebotando se puede escuchar ocasionalmente dentro de uno de los recintos más importantes de los llanos venezolanos. Se trata del segundo gimnasio más antiguo del país, el “Federico Sánchez” de Tinaquillo. Bajo su característico techo curvo, que una vez fue testigo del baloncesto profesional, se han gestado historias memorables y esta es sin dudas una de ellas.

Las carcajadas provienen de un grupo de muchachas vestidas con un llamativo color naranja. Se preparan para comenzar una de sus extenuantes jornadas de entrenamiento y como es de esperarse no pueden dejar de lado su alegría, a pesar de que llegar hasta allí no es sencillo. La felicidad entonces es lo que suele imperar en el sitio.

Esas prácticas suelen encontrar su apogeo en grandes jugadas ejecutadas con gran sutileza y en potentes impactos, que a primera vista parecen tener la capacidad de malograr a cualquiera que ose a emularlos. No importa, ellas están acostumbradas y hasta lo disfrutan, o al menos eso es lo que afirma su entrenador desde un costado de la cancha mientras las observa.

No se trata de un grupo de amigas que sencillamente decide reunirse para jugar y ya. Nada que ver. Son las actuales representantes de una extensa tradición baloncestística de grandes jugadoras cojedeñas. Esas muchachas son la selección estadal sub 17 y a diario tienen que pelear contra algunas adversidades como falta de apoyo y tratos desiguales con respecto a los basquetbolistas varones…

De generación en generación

Perdido su recuerdo en el paso de los años, Cojedes en algún momento llegó a tener un equipo femenino en la máxima categoría nacional: Llaneras. Eran un conjunto tremendamente talentoso, que hace algunas décadas representó el zenit del basquetbol local en la categoría de damas. Sin embargo, no fueron las únicas atletas destacadas en la disciplina.

A lo largo de la historia han surgido varias camadas de campeonas, que han conquistado títulos nacionales y han enaltecido el nombre de un estado al que difícilmente se le toma en cuenta a escala nacional. Estas actuaciones no son una tarea sencilla y mucho menos con la crisis económica venezolana que ha recrudecido en los últimos años.

Son entonces, las jugadoras de la selección sub 17, las actuales embajadoras de aquella tradición . Recientemente han incursionado exitosamente en varios torneos regionales y clasificatorios, y son una referencia en el país. No obstante, sus logros no han tenido la repercusión que merecen, en ocasiones debido a la falta de interés de algunos medios, aunque hay otro factor mucho más complicado con el que también tienen que lidiar.

Obstáculos más allá del tabloncillo

A pesar de que los entrenadores internos de la selección y gran parte del personal apoyan a las muchachas a sabiendas de la responsabilidad que ello conlleva, no es sencillo ser una atleta femenina en Venezuela. Muchas veces, el público en general trata a las mujeres de forma desigual con respecto a los deportistas varones, desmeritan sus logros e inclusive muchas personas llegan a decir cosas fuera de lugar.

“¡Juega como un hombre!”, se profiere desde las gradas ocasionalmente, como si las mujeres no tuviesen la capacidad de desenvolverse en el tabloncillo a su manera. De hecho, al preguntárselo a ellas, la gran mayoría de las diez integrantes del equipo responden que han escuchado este tipo de comentarios, se han sentido incómodas y consideran que si fueran jugadores masculinos las personas probablemente celebrarían un poco más sus triunfos. Pero en el fondo, han aprendido a afrontar este tipo de situaciones y hasta cierto punto les motiva demostrar que pueden llegar lejos sin importar su género.

Estos no son los únicos obstáculos con los que tienen que pelear las muchachas. Muchas veces carecen de instrumentos; desde balones con los cuales entrenar hasta uniformes. “No es lo mismo practicar con un balón nuevo que con los que usamos hoy en día. Estos ya tienen muchos años, están desgastados y pueden terminar siendo perjudiciales para ellas… Uniformes tenemos gracias a la mamá de una jugadora, quien ha gestionado todo para que una empresa nos apoye con eso”, señala José Lugo, entrenador del grupo.

El amor al juego, por encima de todas las cosas

A pesar de las adversidades, estas atletas se han mantenido firmes en su progreso, y definitivamente su motor ha sido el cariño que sienten por el baloncesto. Cada una de ellas tiene una historia personal por contar, pero a grandes rasgos los esfuerzos que se hacen son cuantiosos, aunque las gratificaciones también.

Escarlet Delgado, Leymerli Castillo y Daniska Malpica provienen de Macapo, una pequeña localidad rural de Cojedes. Todos los días de entrenamiento tienen que recorrer los poco más de 23 kilómetros que las separan de Tinaquillo, que suele ser el lugar en el cual se concentran. Por otro lado, Marian Varrone y Geraldin Pacheco son de San Carlos y Valencia respectivamente, lo que significa que de igual manera deben hacer un gran esfuerzo solamente por cumplir con algo tan aparentemente superfluo como una práctica, especialmente en una nación en la que escasea el combustible.

El grupo lo completan Aleska Salcedo, Anyely Contreras, Ariam Herrera, Laleska Sánchez y Karlys Leal, todas oriundas de Tinaquillo. A pesar de ello, también deben sacrificar muchas cosas para garantizar su continuidad en este deporte y de igual manera sus familias juegan un rol fundamental en su desarrollo.

El esfuerzo, sin embargo, no ha sido en vano como se mencionó previamente. Las jugadoras han sabido cosechar grandes logros y aprovechar las oportunidades que se les han presentado; muchas de ellas avizoran un futuro prometedor e inclusive hay algunas en el radar de la selección nacional. Aunque todo esto en el fondo también es secundario, pues todas destacan que lo más importante de su paso por los tabloncillos siempre serán las experiencias y la amistad que han podido forjar. Después de todo, no dejan de ser ese mismo grupo de muchachas que ríen alegremente antes de los entrenamientos bajo el característico techo del Gimnasio Federico Sánchez…

Toda la suerte del mundo para ellas.

Ángel Torres (@angelrafatorres1)

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José «El Jabao» Sojo renueva con Guaiqueríes

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El departamento de prensa de Guaiqueríes de Margarita anunció, durante el transcurso del jueves, que José «El Jabao» Sojo seguirá con la franquicia por una campaña más.

Esta es la segunda temporada del base armador con los insulares. Previamente ya había participado con Llaneros de Guárico y Spartans Distrito Capital, desde la creación de la Superliga en el año 2020.

Justamente, con Llaneros tuvo su mejor campaña en los albores de la SLB, al promediar 6.8 puntos, 2.6 anticipaciones, 3.2 asistencias y 4.5 rebotes por partido.

En la escuadra insular destacó gracias a su aporte defensivo, con un total de 1.2 robos cada encuentro. Además, cosechó 4.4 unidades, 3.2 rebotes y 1.8 asistencias por juego.

Esta es apenas la segunda renovación que Guaiqueríes hace pública a poco menos de tres semanas de iniciar la campaña. El otro basquetbolista que pactó una extensión fue Gendry Correa, aunque se espera que en los próximos días haya más novedades en la nómina.

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Guaiqueríes anuncia al uruguayo Mauricio Arregui

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Durante el transcurso del viernes, Guaiqueríes de Margarita anunció la incorporación del basquetbolista Mauricio Arregui, proveniente del baloncesto uruguayo.

Arregui es un jugador que puede desenvolverse cerca del poste bajo, con la posición de pívot como su rol natural dentro del juego. Cuenta con 2.00 metros de estatura y tres años de experiencia en la liga de Uruguay.

Originalmente debutó con el Bigua en la campaña 2021; allí registró 2.2 puntos y 2.2 rebotes por partido, en un total de 8 encuentros disputados. Posteriormente, pasó al conocido Club Atlético Goes, con quienes estuvo entre las zafras 2021 – 2022 y 2022 – 2023. En su participación más reciente con dicho conjunto cosechó 2.6 unidades y 1 rebote por compromiso. Aunado a esto, compartió vestuario con Néstor Colmenares, Windi Graterol y David Cubillán.

Guaiqueríes marcha en la segunda posición de la conferencia oriental, con 5 victorias y tan solo 1 derrota, únicamente por detrás de los invictos Cocodrilos de Caracas. Los neoespartanos recibirán el mes de abril con dos choques ante Marinos de Anzoátegui, pautados para los días 2 y 3.

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